Carissa Véliz: “Es increíble que la antigua Roma tuviera cierta regulación de las predicciones y nosotros no”

Filósofa mexicana profesora de la Universidad de Oxford e investigadora del Instituto de Ética de la Inteligencia Artificial

Carissa Véliz: “Es increíble que la antigua Roma tuviera cierta regulación de las predicciones y nosotros no”

Carissa Véliz lleva años preguntándose quién se beneficia cuando nuestras vidas se convierten en datos. En Privacidad es poder examinó las consecuencias de la vigilancia digital y con la publicación de The Oxford Handbook of Digital Ethics creó una guía de las cuestiones éticas relacionadas con las tecnologías digitales, con foco especial en la inteligencia artificial. 

En su obra de 2026, Profecía, desplaza la mirada hacia qué se hace con esos datos, recorriendo la historia de la predicción, desde los antiguos oráculos hasta los algoritmos que intervienen en ámbitos como la salud, las finanzas o el trabajo. Véliz cuestiona tanto la confianza en sus pronósticos como el poder que adquiere quien los formula. En esta entrevista respondida mediante cuestionario habla de las predicciones que terminan influyendo en aquello que anuncian, de la concentración de poder tecnológico y de por qué cree que la incertidumbre es parte de una sociedad democrática..

¿En qué momento una estimación algorítmica deja de ayudarnos a comprender el mundo y empieza a imponer la visión que interesa a quienes tienen el poder de predecirlo?

[Un algoritmo deja de ayudarnos a comprender el mundo] cuando la predicción crea la realidad que dice predecir. La complicación es que no es fácil poder probar que esto es así. Lo más truculento de las profecías autocumplidas es que no generan señales de error. Si predigo que no vas a vivir y por ello no te doy asistencia médica, ¿te vas a morir porque te ibas a morir de todas maneras o porque no te dieron asistencia médica? 

La estadística y la clasificación de poblaciones tienen, como explica en su libro Profecía, una historia vinculada al colonialismo y al control social. ¿Corre Iberoamérica el riesgo de que otros vuelvan a clasificarla, interpretarla y decidir su futuro?

Por supuesto, Iberoamérica y el resto del mundo. Una de las muchas preocupaciones es que estos sistemas se están diseñando por muy pocas personas y en muy pocos países para el resto del mundo. 

¿Cómo podría construirse una soberanía tecnológica propia en Iberoamérica sin reproducir esas mismas lógicas de vigilancia y exclusión?

Con tecnología que no se base ni en la vigilancia ni en la predicción. La buena noticia es que hay alternativas. Por ejemplo, en vez de WhatsApp, que vigila en su recolección de datos, está Signal, y como ese hay muchos ejemplos más.

Una de los problemas es que estos sistemas se están diseñando por muy pocas personas y en muy pocos países para el resto del mundo

Iberoamérica ya cuenta con marcos como la Carta Iberoamericana de Principios y Derechos en Entornos Digitales: ¿qué papel pueden jugar este tipo de acuerdos regionales frente al poder de las grandes tecnológicas, y qué usos de la predicción deberían quedar directamente fuera de juego?

Necesitamos un debate público sobre la predicción, porque la predicción precede y va más allá de la IA. Es increíble que la antigua Roma tuviera cierta regulación de las predicciones y nosotros no. Hay una tensión entre, por una parte la predicción y la justicia, porque la justicia se tiene que basar en hechos y los hechos pertenecen al presente y al pasado y no al futuro, y entre la predicción y la democracia, porque es solo cuando no sabemos el resultado de las elecciones futuras cuando realmente tenemos democracia, y cuando la agencia de los ciudadanos es respetada. 

Elon Musk repite estos últimos meses una misma promesa: gracias a la IA y la robótica, el trabajo y el dinero dejarán de ser necesarios, y una sociedad de bienestar sostenido por una «renta universal alta» dará a todo el mundo acceso a la mejor sanidad, vivienda y transporte. Es también él —y un grupo de empresas como la suya— quienes controlan la infraestructura que haría posible ese mundo. Leído desde Profecía, ¿es esto una predicción tecnológica o una promesa oracular clásica: alguien con poder anuncia el futuro que su propia empresa está construyendo, y esa repetición prepara a la sociedad para aceptarlo sin resistencia? ¿Le parece factible ese anuncio y qué estaría escondiéndose tras esa profecía?

Esa pregunta la tienen que contestar los lectores después de leer Profecía. 

Más allá de la teoría, ¿cómo aplica usted misma estas conclusiones en su día a día?

Pongo las predicciones en perspectiva. Cuando escucho una predicción alarmante sobre la tecnología me acuerdo de la historia de la predicción, de la filosofía de la predicción, y me río un poco. 

Archivado en
2026 | Entrevista | Especial | IA & Humanidad