¿Qué les preocupa a los latinoamericanos sobre la economía?

Después de seis años de una dura desaceleración económica, América Latina y el Caribe retoman la senda de crecimiento este año, con un avance de 1,2 %, que se consolidará en 2018 con un 2,3 %, empujado, principalmente, por Argentina y Brasil. México, por su parte, crecerá por encima del 2 %, aunque los terremotos recientes pueden tener un impacto en las proyecciones para el próximo año.   Pero la situación fiscal de la región –es decir, su alto nivel de endeudamiento–sigue preocupando. Según el informe semianual de la Oficina del Economista Jefe del Banco Mundial para Latinoamérica, 28 de 32 países de #AmLat tendrán saldo fiscal negativo en 2017. Se calcula que las tasas de deuda promedio alcanzarán casi un 60 % del PIB, mientras que en seis países estas serán superiores al 80 %. La región, según el informe, vive un dilema en su política monetaria: ¿qué hacer para crecer sin que haya una devaluación o un aumento de la inflación? Esta y otras preguntas se hicieron varios participantes en un chat durante la presentación del informe y  fueron contestadas por el economista Luis Morano, uno de los coautores del reporte. Estas son algunas de las preocupaciones de los latinoamericanos: Carlos, desde Washington: Para los países industrializados es más fácil aplicar políticas monetarias sin esperar un gran impacto en la inflación o la depreciación. ¿Por qué en América Latina eso no es posible? ¿Hay algún caso de éxito en la región? Luis Morano: La razón por la cual los países de la región, en particular los de Sudamérica, han tenido dificultades a la hora de aplicar políticas monetarias contra cíclicas, se debe a que en general la inflación y el crecimiento del producto se han correlacionado negativamente a lo largo de la historia (a diferencia de lo que ocurre en países industriales). Mejorando su marco institucional, logrando la independencia de su Banco Central y disminuyendo el grado de dolarización de su economía, Chile es el mayor exponente de la región que ha alcanzado llevar a cabo políticas monetarias contracíclicas. Gabriela, desde Brasil: ¿Cómo aplicar medidas de política monetaria que no estimulen la inflación y la depreciación? Luis Morano: Ahí radica el dilema de política monetaria que enfrentan los países de la región y que se trata en el informe. El desafío que enfrentan los bancos centrales es estabilizar las presiones cambiarias y la aceleración inflacionaria, aumentando las tasas de interés o bajarlas para así estimular la actividad económica. Algunos países han optado por resolver este dilema de forma secuencial, como Brasil, por ejemplo, que aumentó la tasa entre fines de 2014 y fines de 2015, para así poder estabilizar el tipo de cambio y, a partir de finales de 2016, ha bajado la SELIC para reactivar la economía. Alison, desde Perú: El constante abultamiento del gasto público y su indebida distribución hace frágil a América Latina afectando los países de la región y creando más desigualdad ¿Qué hacer en este contexto? Luis Morano: Algunos países de la región están comenzando a ajustar sus cuentas fiscales. En este contexto, son vitales las reformas tributarias que mejoren la capacidad recaudatoria del fisco para así poder llevar a cabo ajustes fiscales graduales, minimizando inequidades en la asignación del gasto. Elena, desde Argentina: Me interesaría el papel que jugarán organismos multilaterales para potenciar el desarrollo de sus Estados Miembros y reforzar el papel que juegan las economías medianas en el mundo. También me pregunto cómo los desafíos económicos a los que se enfrentan los países del MERCOSUR pueden suponer un freno a la integración regional Luis Morano: En un contexto de desaceleración de los factores externos asociados al crecimiento de la región, el fomento del comercio inter e intra bloque, como es el caso del MERCOSUR, podría jugar un rol importante en motorizar la actividad económica en la región. Sergio, desde Colombia: ¿Cuáles serían las estrategias para atacar la baja productividad y la escasa diversificación? Luis Morano: Efectivamente, la región debe encontrar sus propias fuentes de crecimiento, dada la relativa estabilidad de los factores de crecimiento externos. En este contexto es importante que los países lleven a cabo reformas estructurales en educación, mercados laborales y sistemas previsionales que incrementen la inversión en infraestructura y aumenten el comercio intra e interregional, para así motorizar el crecimiento. Carlos, desde Chile: ¿Cuál será el rol de China en la recuperación de las economías latinoamericanas? ¿Seguirá la tendencia de América Latina en depender de recursos no renovables o existe ya algunos indicios de que la matriz productiva esté cambiando? Luis Morano: China juega un rol importante en la región. Entre el 2000 y el 2015, las exportaciones del país promedio de la región a China subieron del 1% al 5% del total de exportaciones de mercancías y, hoy en día, en algunos países como Perú, Chile y Uruguay las exportaciones de mercancías a China se sitúan entre un 20% y 25% del total. Durante el mismo período, la inversión extranjera directa proveniente de China ha subido prácticamente de cero al 5% de los flujos totales. Los préstamos financieros provenientes de China también han aumentado considerablemente. Es entonces claro que China juega un rol preponderante, sobre en todo en Sudamérica. La desaceleración del crecimiento chino obligará a la región a encontrar sus "propias" fuentes de crecimiento.

Un diván para el desarrollo

¿Conoces Villa Freud? Villa Freud es la denominación informal que se utiliza para referirse a una zona dentro del barrio de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, en donde se multiplican los consultorios de psicólogos que escuchan y aconsejan a miles de pacientes semanalmente.    Para los argentinos, este ejercicio es parte cotidiana de su rutina, incluso resulta extraño que una persona no haya recurrido nunca al diván del terapista en algún momento de su vida. De hecho, Argentina tiene la mayor cantidad de psicólogos per cápita en el mundo: cerca de 198 por cada 100.000 habitantes, de los cuales casi la mitad están en la capital argentina. En la región, le sigue muy de lejos Colombia, con 11 por cada 100.000 habitantes. Tal es la importancia del tema para los argentinos que existe una Ley Nacional que asegura el derecho a la protección de la salud mental de todos los ciudadanos, vinculando el bienestar emocional con el respeto de los derechos humanos y sociales. Pero a menos de cinco kilómetros del barrio del psicoanálisis, en uno de los asentamientos precarios de la Ciudad de Buenos Aires, miles de personas están expuestas a problemáticas sociales complejas y grandes dificultades para acceder a prestaciones de salud mental. Para ellos, Villa Freud no es más que un conjunto de calles y manzanas en una zona acomodada de la ciudad. Este gran número de vecinos de Villa Freud con escaso acceso a los servicios de salud mental requiere de estrategias que contribuyan a lograr una cobertura integral. Todos los individuos, particularmente los más vulnerables, requieren de acceso a servicios de salud de calidad a lo largo de su vida, ya sean de promoción, prevención, curación, rehabilitación o cuidados paliativos, sin tener que pasar por dificultades financieras para pagarlos. En general, cuando se hace referencia a los servicios sanitarios se dejan de lado los problemas de salud mental, un componente esencial e intrínseco de la misma y que está directamente relacionado con el bienestar personal, familiar y comunitario. Es por esto que cada 10 de octubre se conmemora el día de la Salud Mental para contribuir a la toma de conciencia y a erradicar los mitos y estigmas en torno a este tema. Lidiar con la depresión, y la pobreza La depresión es el trastorno mental más común a nivel mundial. A pesar de su gran carga social, los trastornos mentales continúan estando en la penumbra, debido al estigma, los prejuicios y el miedo. En América Latina el 5% de la población adulta padece de ella, pero el 60% no busca —ni recibe— tratamiento, según la OMS. La estigmatización de las enfermedades mentales, entre ellas la depresión, sigue siendo un obstáculo para que las personas de todo el mundo pidan ayuda, incluso en momentos de extrema urgencia como ante un intento de suicidio. A pesar de estas estadísticas que demuestran la importancia del problema, en promedio, los países de bajos ingresos dedican menos del 1% de sus presupuestos de salud a las enfermedades mentales. Justamente, este bajo gasto perjudica a los más humildes ya que son ellos quienes tienen mayor riesgo de sufrir depresión y ansiedad dado que sus posibilidades aumentan debido a la pobreza, el desempleo, el conflicto, el desajuste social, la criminalidad y la violencia. Indudablemente, la pobreza repercute en la calidad de vida e influye en el estrés crónico, la violencia, la delincuencia y la vulnerabilidad social. Todos estos factores tienen consecuencias y forman la combinación perfecta para el desarrollo de las enfermedades de salud mental, sumado a que estos sectores están por fuera de los servicios de salud formales. En particular, la Organización Panamericana de la Salud señala que los niños, niñas y adolescentes latinoamericanos que viven en la pobreza, tienen responsabilidades adultas durante su etapa infantil o viven en situaciones de violencia en sus hogares o comunidades y, de este modo, son particularmente susceptibles a poner su salud mental en riesgo al enfrentar un entorno que afecta su bienestar emocional. Patricio Marquez, especialista principal en Salud del Banco Mundial, destaca que “los problemas de salud mental ejercen un fuerte efecto negativo sobre el desarrollo del capital humano y la productividad de la sociedad”, al afectar especialmente a jóvenes y adultos que se están incorporando al mundo laboral.  Niños, adolescentes y adultos sin acceso a la atención de su salud mental perderán tiempo de trabajo o producirán menos, lo que alimenta el círculo de la pobreza y dificulta el progreso de sus países. Sistemas de salud universales ¿Cómo lograr que todas las personas puedan disfrutar un óptimo estado de salud integral? Vanina Camporeale, oficial senior en Salud del Banco Mundial, destaca el apoyo a iniciativas en pos de “una cobertura efectiva integral para la población sin afiliación a un sistema explícito de salud, por la cual los beneficiarios conocen los servicios a los que puedan acceder, a la vez que se subscriben a estándares de calidad y de oportunidad de atención”. Destaca que “estos programas incluyen, entre otras, prestaciones preventivas y de urgencia relacionadas con salud mental en adolescentes y adultos”. En este sentido, resultan clave los servicios de prevención para los problemas de salud en general, así como para los trastornos asociados a la salud mental.  Además, los puntos de atención primaria, una primera forma de entrada al sistema de salud, ayudan a enfrentar de manera más eficiente y rápida los factores sociales y económicos relacionados a estas enfermedades. El tercer Objetivo de Desarrollo Sostenible tiene, como una de sus metas, la de reducir en un tercio la mortalidad prematura por enfermedades no transmisibles mediante la prevención y el tratamiento y, a su vez, promover la salud mental y el bienestar. Para lograr esto, es necesario que la salud mental se convierta en un asunto de primera plana, es decir, un tema de desarrollo mundial en el que todos tenemos algo por hacer.

¿Te chocaría que una niña de 15 años se case? Pasa todos los días

Se casaron cuando aún no habían cumplido 15 años de edad. A los 17, quizá antes, ya tenían uno o dos hijos, o más. Abandonaron la escuela. Tuvieron muy pocas o ninguna oportunidad de empleo y, por lo tanto, no pudieron generar sus propios ingresos. Esta parece la breve biografía de algunas mujeres que nacieron en otra época. Pocos pensarían que a la vuelta de la esquina hay una niña que está escribiendo esta historia con verbos en presente. Sí, están muy cerca; porque las 41.000 niñas que se casan o unen anticipadamente cada día no son sólo de África o Asia, también son de América y el Caribe. Hasta hace poco, sólo unos cuantos hablaban del tema en este lado del mundo. De hecho, es difícil encontrar una imagen que atestigüe esta realidad velada. Sin embargo, la cortina se ha ido corriendo y cada vez resulta más inaceptable evadir la discusión sobre el matrimonio infantil y las uniones tempranas en una región en la que una de cada cuatro niñas se casa antes de cumplir 18 años, según datos del 2016 del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). República Dominicana es uno de los países en los que la cifra es reveladora: Más de un tercio de las chicas, en su mayoría provenientes de familias pobres y de zonas rurales, contrae matrimonio o se establece en una unión temprana antes de los 18 años. Muchas de ellas lo hacen porque creen que el matrimonio es una vía para escapar del maltrato en el hogar o porque ellas, o sus familiares, consideran la unión como una alternativa para tratar de remediar su mala situación económica. Pero en muchos casos, las pequeñas se convierten en víctimas de violencia por parte de sus parejas y tampoco logran superar la pobreza. Basados en el estudio global sobre el impacto económico del matrimonio infantil  – elaborado por el Banco Mundial y el Centro Internacional de Investigaciones sobre Mujeres – , los expertos del Banco Mundial, en alianza con UNICEF, pusieron la lupa en este país caribeño para demostrar que no sólo que las uniones tempranas constituyen una violación de los derechos de las niñas, sino para poner en evidencia el impacto de estas prácticas y el alto costo que implican para la economía del país. Una de las primeras conclusiones del estudio en República Dominicana es que el matrimonio infantil es probablemente la causa de  tres de cada cuatro niños que nacen de una madre menor de 18 años. Cuando las niñas se casan antes de cumplir su mayoría de edad, las probabilidades de que tengan más hijos aumentan en un 45%. Poner fin al matrimonio infantil en este país podría reducir en dos tercios la proporción de jóvenes que dan a luz antes de su mayoría de edad y reduciría el crecimiento demográfico en un 0,17%. Por otro lado, están los beneficios socioeconómicos. En los hogares dominicanos en los que la mujer se casó a edad temprana, la pobreza se habría podido reducir del 41% al 32%, pues al tener menos miembros en la familia, se habrían podido gestionar mejor los ingresos para las necesidades básicas. Y sin estos matrimonios, la pobreza en este país podría haberse reducido del 30,5% al 27,7%. En términos macroeconómicos, los beneficios de poner fin al matrimonio infantil para el país serían también considerables. "Poner fin al matrimonio infantil generaría beneficios equivalentes a unos 171 millones de dólares hoy, aumentando a 4.800 millones de dólares para 2030, en paridad de poder adquisitivo. Además, habría ahorros presupuestarios para el Gobierno, mayormente por una menor demanda de servicios públicos debido a un menor crecimiento de la población", señala Quentin Wodon, autor principal del estudio. Hoy, cuando se entiende que se debe invertir más en la educación de las mujeres para superar la pobreza y la desigualdad, es fundamental prestar atención a que las niñas que se casan tienen menor probabilidad de continuar la escuela o de completar más años de educación, en comparación con las que lo hacen más tarde. De hecho, el estudio apunta que "los análisis econométricos para los países de América Latina y el Caribe sugieren que casarse siendo niña reduce la probabilidad de completar la escuela secundaria en un 5% cuando se hace a los 17 años, y hasta un 21% cuando es a los 12 años o antes". En consecuencia, es más difícil para las niñas, una vez que entran en la edad adulta, acceder al mercado laboral y tener ingresos propios con los que puedan ser independientes. Se calcula que, en República Dominicana, el matrimonio infantil podría reducir los ingresos de las mujeres en un 17% al llegar a la edad adulta. Las uniones tempranas afectan la educación de las mujeres que se casan siendo niñas y, como madres, ellas tienen menos posibilidades de ofrecer herramientas necesarias para el desarrollo de sus hijos en la primera infancia, una etapa muy importante para asegurar el éxito de esos niños en el futuro. Es una cadena de secuelas que retroalimenta la pobreza de los países y obstaculiza la posibilidad de alcanzar las metas de desarrollo sostenibles que América Latina también se ha propuesto para 2030. La principal recomendación de los expertos es mantener a las niñas en las escuelas para alejarlas del matrimonio. Además, proponen promover el empoderamiento de las adolescentes en espacios seguros donde se les ofrezca información sobre sus derechos; brindarles formación financiera, habilidades para emprender y gestionar microempresas; entre otras oportunidades para brindarles un mejor futuro para ellas y sus hijos, si deciden tenerlos.

La cooperación Sur-Sur, intercambio de conocimiento para el desarrollo

¿Qué tienen en común Colombia, Ruanda, Burundi y Etiopía? A primera vista, nada, pero estos cuatro países están entre los principales productores de café en el mundo. Y en los últimos años han intercambiado experiencias para producir un grano de más sabor, a la vez que cuidan el medioambiente y hacen que los cultivos sean sostenibles en el largo plazo. Esto es solo un ejemplo de lo que se puede lograr a través de la cooperación Sur-Sur, ese intercambio de conocimiento entre Estados que permite compartir y replicar experiencias, generando un aumento en sus capacidades institucionales. Pero, ¿puede realmente esto resolver los problemas relacionados a la pobreza y al desarrollo económico? Los países participantes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cooperación Técnica entre los Países en Desarrollo aprobaron en 1978 un plan de acción que buscaba resolver esa incógnita. Las naciones instaron a promover la cooperación técnica entre los países del Sur, lo cual potenciaría, de forma sostenible, el crecimiento económico de la región. La posibilidad de asistencia entre países tan disímiles y con realidades tan complejas parecía un inmenso desafío. Sin embargo, y a pesar de la gran diversidad de culturas, climas y tradiciones que recorren el Sur global, los estados hablan un mismo idioma a la hora de promover su desarrollo sustentable. Con la ayuda de instituciones internacionales como el Banco Mundial, la OCDE y Naciones Unidas (entre otros), se ha mejorado la eficiencia de estos programas a través del acceso a la financiación y a recursos técnicos especializados. Hoy, en el día internacional de la Cooperación Sur-Sur, las enseñanzas y aprendizajes entre diferentes naciones siguen generando conocimiento. Tan solo en los últimos 7 años, el Banco Mundial ha auspiciado 216 programas de cooperación por casi 14 millones de dólares. A su vez, agencias de las Naciones Unidas como la OIT, el PNUD y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola destinan importantes recursos económicos para fomentar el intercambio entre este grupo de países. También, actores estatales destinan una parte de su presupuesto para este tipo de cooperación: India dedicó entre 2012 y 2017 alrededor de 15.000 millones de dólares para la ayuda de Estados en desarrollo. Con el apoyo de las instituciones internacionales, la cooperación Sur-Sur se ha convertido en un mecanismo para hacer frente “desde adentro” a los retos del desarrollo. Las habilidades y soluciones que proponen este conjunto de países resultan más fáciles de replicar para sus socios y pares. A la vez que se mejoran los indicadores económicos, se genera un vínculo de aprendizaje mutuo y se posibilita compartir experiencias positivas y soluciones. A lo largo de estas casi cuatro décadas, los proyectos de colaboración han abarcado una gran diversidad de temas. Por ejemplo, en 2014 los gobiernos de Argentina y Uruguay trabajaron en conjunto con los funcionarios de Marruecos para mejorar el estado de sus rutas y caminos, formulando un conjunto de buenas prácticas a implementar con el fin de reducir costos de transporte. De esta manera, la economía marroquí potenció su acceso a los mercados y a los servicios, aumentando el nivel de empleo y fortaleciendo la economía del país. Gracias a este intercambio, las exportaciones de Marruecos cuentan con ventajas similares a las que tiene el transporte de productos agropecuarios rioplatenses, al tiempo que se mejora la calidad de vida de los habitantes y se propician nuevas oportunidades económicas. Estos acuerdos de intercambio y cooperación también se dan ante tendencias que afectan a todo el planeta, como la automatización en el mercado laboral. Los gobiernos de Colombia y México han trabajado junto con las autoridades de Nicaragua para avanzar hacia la transformación económica y social del país, a través de la promoción de la ciencia, tecnología, innovación y emprendedurismo. Al mismo tiempo que se desarrollan proyectos de infraestructura digital con la ayuda del Banco Mundial, este intercambio de conocimiento busca impulsar el sector tecnológico nicaragüense generando un crecimiento sostenible mientras a través de un incremento de la productividad, competitividad y la creación de empleos de calidad. Así, oficiales nicaragüenses se capacitan en el desarrollo de oportunidades de incentivos a este tipo de industria, a partir de la experiencia de sus pares colombianos y mexicanos. Este conjunto de actividades contribuye al desarrollo de una nueva industria de alto valor agregado, al mismo tiempo que se da una mejora de servicios para el sector privado que apuntala el crecimiento económico general del país. Desde 1978 a la actualidad, la cooperación sur-sur continúa contribuyendo al desarrollo de los Estados, brindando soluciones y mejorando la vida de sus ciudadanos. A su vez, esta metodología es particularmente adecuada ante los nuevos desafíos climáticos, energéticos y de protección social. No es una forma más de asistencia financiera, sino que incorpora transferencia de conocimientos y tecnologías en pos de enfrentar en conjunto las dificultades que detienen el progreso de los países del Sur. Juntos y con muchas miradas, es posible encontrar las mejores soluciones.  

¿Abecé o #Abecé? Qué significa saber leer y escribir en la era digital

El 8 de septiembre de 1967 se celebró el primer Día Internacional de la Alfabetización. Para entonces, estar alfabetizado implicaba saber leer, escribir y tener una competencia aritmética básica. No existían los celulares, ni las computadoras personales y no habían nacido aún los creadores de las redes sociales Medio siglo después, seguramente usted está leyendo esto desde la pantalla de su celular, una computadora o una tableta y esta es quizá la mejor imagen para ilustrar que estar alfabetizado implica, por supuesto, saber leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, pero que hay más: involucra seguir el “dictado” de sociedades cada vez más digitalizadas. Con esta premisa, y la convicción de la que las plataformas digitales han ayudado y pueden seguir ayudando a la educación de las personas, la UNESCO celebra hoy el Día Internacional de la Alfabetización planteando una reflexión amplia sobre la enseñanza en un mundo digital. Los avances en la era digital han transformado la vida de millones de personas: las tecnologías de la comunicación han conectado a aquellos que, de no ser por ellas, difícilmente se habrían vinculado; han ayudado a que en segundos tengamos información por la que antes debíamos esperar mucho tiempo; han hecho posible que se ahorren horas y horas de espera para hacer trámites o transacciones y que, incluso, se pueda activar el lavarropas desde la oficina.Alfabetizar en un mundo digitalizado Muchas de estas transformaciones no son exclusivas de países desarrollados. El Informe de Desarrollo del Mundial 2016, del Banco Mundial, señala que en los países en desarrollo, por ejemplo, son más los hogares que poseen un teléfono móvil que los que tienen acceso a agua limpia. “El total de usuarios de Internet se ha triplicado con creces en una década, de 1,000 millones en 2005 a una cifra estimada de 3,200 millones a fines de 2015. Esto significa que las empresas, las personas y los gobiernos están más conectados que nunca”, apunta el estudio. Para 2016, el 65% de la población mundial tenía acceso a un celular, según un reporte de la Consultora GSM Asociation. De acuerdo con cifras de ese mismo informe, para 2015, en América Latina, 441 millones de personas (el 70% de la población) contaba con un celular y más de 300 millones de personas estaban suscritas a servicios de internet móvil. Sin embargo, las ventajas de vivir en la era digital, no son para todos. El reporte del Banco Mundial hace énfasis en la brecha digital que existe: “Internet ha crecido rápidamente, pero su acceso no es en ningún caso universal. Por cada persona que tiene conexión de banda ancha de alta velocidad, cinco no la tienen. Unos 4.000 millones de personas, casi la mitad de la población mundial, no tienen acceso a Internet; cerca de 2.000 millones aún no usan un teléfono celular y casi 500 millones viven en zonas donde no hay señal de telefonía móvil”. Entonces, el debate no es sólo sobre qué significa estar alfabetizado hoy, sino cómo las nuevas tecnologías pueden colaborar en el proceso de alfabetización y convertirse en cómplices de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en materia de educación y, más aún, ¿cómo sustituir la brecha digital por una oportunidad digital que merme las desigualdades y nos ayude a avanzar a sociedades más alfabetizadas? “Estas nuevas tecnologías brindan nuevas y amplias oportunidades para mejorar nuestra vida y conectarnos a escala mundial, pero también pueden marginar a quienes carecen de las competencias esenciales, como la alfabetización, que se precisan para utilizarlas”, afirma Irina Bokova, directora general de UNESCO en su mensaje con motivo de este día.¿A quiénes se refiere Bokova? A los que han podido ir a la escuela, que usan internet durante varias horas al día, quizás les cueste creer que Bokova está hablando de 758 millones de adultos en el mundo que aún no saben leer y escribir. Y no se trata sólo de adultos y personas de la tercera edad que no tuvieron acceso a la educación primaria. También existen 263 millones de niños en edad de cursar la enseñanza primaria y secundaria que no están recibiendo educación escolar. Asimismo, se refiere a unos 102 millones de jóvenes, entre 15 y 24 años de edad, de los cuales casi el 60% son mujeres, según cifras del Instituto de Estadística de UNESCO. Las cifras en América Latina son optimistas. La base de datos del Banco Mundial señala que entre la población que tiene entre 15 y 24 años, sólo 2% no está alfabetizado y que el 92% de la población mayor de 15 años puede leer y escribir ¿Qué podría ayudar al 8% restante? ¿Qué podría ayudar a los países que tiene cifras más críticas? Las tecnologías de la información y comunicación (desde las redes sociales hasta los juegos) pueden ponerse al servicio de la alfabetización. Según Bokova, las herramientas digitales pueden contribuir a ampliar el acceso al aprendizaje y mejorar su calidad. Tienen el poder de mejorar el seguimiento de los progresos en materia de alfabetización, de facilitar la evaluación de las competencias y de aumentar la eficiencia de la gestión y la gobernanza de los sistemas de enseñanza de competencias. El Banco Mundial apoya con prestar asistencia y asesoramiento técnico a los países para ayudarlos a planificar, implementar, monitorear y evaluar sus esfuerzos para introducir y mantener el uso de la tecnología en la educación. Al mismo tiempo, está trabajando en investigar y documentar las experiencias que funcionan y las que no, pues la falta de evidencia rigurosa complica los intentos para elaborar políticas eficaces de educación mediante nuevas tecnologías de la comunicación y la información. Los expertos insisten en que la alfabetización es necesaria no sólo en términos de comunicación básica, sino también para que las personas adquieran más competencias y así puedan servirse del potencial de las nuevas tecnologías para prosperar y tener más oportunidades laborales en un futuro donde las habilidades tecnológicas serán cada vez más demandadas.

Las mujeres en las zonas rurales de México se benefician de préstamos otorgados para ampliar los servicios financieros

Hacer que sea más fácil para los pequeños empresarios y agricultores en las zonas rurales de México obtener préstamos ha sido la piedra angular de un exitoso proyecto del Banco Mundial destinado a ampliar el acceso al financiamiento. Si bien en las ciudades mexicanas se pueden recibir servicios financieros adecuados, el acceso al crédito en las zonas rurales está insuficientemente desarrollado. Esto se traduce en escasas opciones de financiamiento para los agricultores y las empresas rurales y representa un obstáculo para el crecimiento local. Para impulsar el desarrollo rural, el Gobierno de México y la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, Rural, Forestal y Pesquero (FND) se pusieron en contacto con el Grupo Banco Mundial y le solicitaron apoyo para sus esfuerzos encaminados a ampliar el crédito en la economía rural. La FND trabaja para fortalecer las instituciones financieras rurales, aumentar el acceso al financiamiento para los agricultores y las empresas, y fomentar la inversión privada en las zonas rurales. Las instituciones financieras rurales suelen ser pequeñas y tener un alcance limitado, pero son fundamentales para llegar a los clientes en las zonas remotas y menos pobladas. El año pasado, 101 instituciones financieras rurales se inscribieron para participar en el Proyecto de Expansión de Finanzas Rurales (i) del Banco Mundial, que recién completó su primer año de actividades. Estas instituciones han desembolsado USD 92 millones y han ofrecido 45 000 líneas de crédito a 40 000 agricultores y pequeñas empresas rurales. El valor promedio de los préstamos es de USD 2000, según los últimos datos publicados en junio de 2017. Asimismo, el proyecto está haciendo avances importantes para ampliar el acceso al financiamiento entre las mujeres y los grupos tradicionalmente marginados. De hecho, el 78 % de los receptores de los préstamos son agricultoras y microempresas y pymes, y el 6 % de ellos solicita préstamos por primera vez. Además, el 14 % de los prestatarios proviene de comunidades muy marginadas, una clasificación que el Gobierno mexicano (CONAPO) usa para medir la pobreza. Como parte de su financiamiento de contrapartida, la FND ha ofrecido 235 sesiones de asistencia técnica —conocidas como “apoyos”— a 177 instituciones financieras rurales. La entidad está también trabajando para modernizar su sistema bancario básico y reestructurar la tramitación de los créditos con el fin de fortalecer la capacidad institucional para proporcionar financiamiento rural sostenible.

Dar a la luz con salud, un reto que persiste en el mundo en desarrollo

Si el Paraná, en el sur de Brasil, fuera un país, ya habría cumplido la meta global de las Naciones Unidas para 2030 de reducir la tasa de mortalidad materna a menos de 70 por 100.000 nacidos vivos (NV). Pero, a pesar del gran avance, había un hecho que preocupaba a los especialistas locales en salud: después de que el estado alcanzara el nivel de 65,11 muertes / 100.000 NV en 2001, la cifra cayó apenas un 0,2% en los 10 años siguientes.Una investigación para entender los motivos reveló que el 85% de las muertes maternas eran por causas evitables, como la enfermedad hipertensiva del embarazo y las hemorragias. Y más específicamente, el 71% de las muertes estaban relacionadas con la falta de atención de salud durante todas las etapas: prenatal, parto y posparto.Los problemas encontrados en la investigación paranaense todavía son comunes en el resto del mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), unas 830 mujeres mueren diariamente en el planeta debido a causas evitables relacionadas con el embarazo. La institución no informa cuánto representa eso en términos porcentuales con respecto al total, pero sí que son las principales responsables y que el 99% de las muertes ocurren en países en desarrollo, como Brasil.Y justamente por estar en un país en desarrollo, Paraná puede convertirse en modelo para América Latina y el mundo. En los últimos seis años, el estado ha logrado reducir en un 30% la mortalidad materna y en 14% la mortalidad infantil. Estos son los principales resultados de una inversión de R$ 630 millones (197 millones de dólares), hecha en asociación con el Banco Mundial. Los recursos fueron destinados a la atención primaria, ambulatorios y hospitales, así como en la capacitación de 47.000 profesionales de salud.Una de las innovaciones del trabajo es una estratificación de las gestantes y los niños. Las embarazadas se clasifican como de riesgo habitual (cuando no presentan factores de riesgo individual, sociodemográfico, de historia reproductiva anterior o enfermedad), intermedio (si existen factores relacionados a la raza, etnia, edad, baja escolaridad e historia reproductiva) o alto (si hay condiciones preexistentes, como trombosis, o algunas enfermedades específicas de la gestación, como infección urinaria de repetición).En el momento en que la gestante está estratificada como de riesgo intermedio o alto, la atención se duplica. "Ella sigue siendo atendida en la unidad de salud más cercana a su casa y pasa a ser acompañada también por un ambulatorio que cuente con un equipo multidisciplinario, incluyendo enfermeros, obstetras, psicólogos, asistentes sociales, farmacéuticos y otras especialidades", explica la coordinadora de la Red Madre Paranaense, Débora Bilovus.Añade que el 85% de las gestantes del estado saben por adelantado dónde tendrán sus bebés: "Cuando llegue el momento, ella no va a necesitar andar de hospital en hospital porque ya tiene una referencia garantizada".Este video muestra que el acompañamiento da más tranquilidad tanto a las madres como a los equipos que las atienden. "Se trata de una referencia en el sistema de salud brasileño porque integra iniciativas y recursos de forma racional para prestar servicios de calidad a la sociedad. Es un trabajo que puede y debe ser reproducido en otros lugares", afirma Ezaú Pontes, especialista en salud del Banco Mundial.

El matrimonio infantil cuesta miles de millones de dólares y favorece la pobreza en la República Dominicana, según estudio del Banco Mundial y UNICEF

El estudio concluye que poner fin al matrimonio infantil y las uniones tempranas en la República Dominicana reduciría la proporción de niñas que tienen hijos antes de los 18 años y el crecimiento de la población. También mejoraría el alcance educativo de las niñas, así como los ingresos que tendrían esas niñas cuando sean adultas.   SANTO DOMINGO, 23 de agosto de 2017 – El matrimonio infantil y las uniones tempranas están costando a la República Dominicana miles de millones de dólares y mantienen la pobreza intergeneracional, según un nuevo estudio publicado por el Banco Mundial y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Revela que poner fin al matrimonio infantil tendría un gran efecto positivo en el alcance de un mayor nivel educativo de las niñas, contribuiría a que las mujeres tuvieran menos hijos y a tenerlos más tarde en la vida, y aumentaría las ganancias de estas en su vida adulta. El estudio fue dado a conocer durante un acto realizado en el Palacio Nacional encabezado por la vicepresidenta de la República, doctora Margarita Cedeño; el Ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, Isidoro Santana; la directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, María Cristina Perceval; el representante del Banco Mundial en el país, Alessandro Legrottaglie; y el principal autor de la investigación y economista del Banco Mundial, Quentin Wodon. La investigación señala que las niñas casadas o en unión temprana son más propensas a abandonar la escuela y completar menos años de educación que las que se casan más tarde. Por el contrario, mantener a las niñas en la escuela es una de las mejores maneras de evitar el matrimonio infantil. También se ha observado que el matrimonio infantil y las uniones tempranas se asocian con mayor riesgo de maltrato a sus hijos en la primera infancia y con una menor tasa de registro de nacimiento de los mismos. Debido a sus efectos sobre la educación de las niñas, el matrimonio infantil también afecta al desarrollo de sus hijos en los primeros años de vida. "El matrimonio infantil y las uniones tempranas no solo ponen fin a las esperanzas y los sueños de las niñas, también obstaculizan los esfuerzos para acabar con la pobreza y lograr el crecimiento económico y la equidad de República Dominicana. Poner fin a esta práctica no es solo lo que hay que hacer en el plano moral y ético, sino también lo más inteligente desde el punto de vista económico", dijo Quentin Wodon, el principal autor del estudio y economista principal del Banco Mundial. Se estima que una niña que se case antes de los 18 años tendrá en promedio más hijos a lo largo de su vida que si se hubiera casado a los 18 años o más tarde. Como resultado, poner fin al matrimonio infantil y las uniones tempranas, reduciría la fertilidad total en un 10 % a nivel nacional y el crecimiento de la población. Asimismo, terminar el matrimonio infantil y las uniones tempranas reduciría sustancialmente la proporción de niñas que tienen hijos antes de los 18 años. Agrega que otro beneficio importante de terminar con el matrimonio infantil y las uniones tempranas sería un aumento de los ingresos esperados de las mujeres en el mercado de trabajo. Debido en gran parte al impacto del matrimonio infantil en la educación, las mujeres que se casan antes de los 18 años tienen, en promedio, ingresos que son 17 % más bajos que si se hubieran casado más tarde. Señala que estas menores ganancias en la edad adulta para las mujeres que se casan o unen a temprana edad, sumado a mayores tasas de fecundidad, conducen a mayores riesgos de pobreza. Indica que si se pusiera fin al matrimonio infantil se reduciría la pobreza en las familias de estas mujeres de 41 a 32 % y a nivel nacional de 31 a 28 %. “Las pautas culturales que promueven la desigualdad de género, la pobreza, las brechas de educación y la violencia intrafamiliar influyen en la percepción de las niñas, o de sus madres, de que el matrimonio precoz o unión temprana es un proyecto de vida aceptable, e incluso deseable como ‘la mejor opción económica’ si la pareja es un hombre mayor con ingresos. Planes nacionales intersectoriales, que incluyan empoderamiento de las niñas y fomento de pautas culturales familiares y sociales que las apoyen en la búsqueda de alternativas de vida, están teniendo buenos resultados en varios países”. señaló María Cristina Perceval, directora de UNICEF para América Latina y el Caribe. Por otro lado, debido a la reducción del crecimiento de la población, si se hubiera puesto fin a los matrimonios infantiles y uniones tempranas en 2014 hubiera supuesto un beneficio equivalente a aproximado de 171 millones de dólares en 2015 y en el año 2030 un beneficio anual de 4,800 millones de dólares. “Demostrar los costos del matrimonio infantil y las uniones tempranas tanto para las niñas que se casan o unen antes de los 18 años, como para todo el país, podrá ayudar a generar mayor inversión, y por tanto empoderar a todas la niñas y mujeres jóvenes”, declaró Alessandro Legrottaglie, representante del Banco Mundial en la República Dominicana. El estudio Impacto económico del matrimonio infantil para la República Dominicana forma parte de un estudio global y fue financiado por la Fundación del Fondo de Inversión para Niños, la Fundación Bill & Melinda Gates y la Alianza Mundial para la Educación. ### PRESS RELEASE NO: 2018/015/LAC ### Para obtener más información: Aileen Ceballos, UNICEF República Dominicana, (829) 659 9653, aceballos@unicef.org Christelle Chapoy, Banco Mundial, (202) 458 2656, cchapoy@worldbank.org

Ser indígena y ciudadano en Latinoamérica

Tratemos de hacer el ejercicio: ¿Cómo imaginamos al indígena de América Latina? ¿Cómo es? ¿En qué paisaje lo ubicamos? ¿Haciendo qué? Lo más probable es que el boceto que hacemos en nuestra mente nos lleve a una escena en canoa o en una cabaña, en un paraje sin concreto, ni semáforos. Difícilmente, por lo menos no en un primer momento, lo imaginamos cruzando la calle en alguna ciudad. El dato que contrasta con esta visión es que el 49% de la población indígena de América Latina ha migrado al entorno urbano en las últimas décadas. Sin embargo, como apunta en esta entrevista Germán Freire, experto en Desarrollo Social del Banco Mundial, “la sola idea del indígena urbano reta nuestra representación colectiva de lo que es ser indígena”. A propósito de la conmemoración, este 9 de agosto, del Día Internacional de los Pueblos Indígenas y la celebración del décimo aniversario de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos indígenas, aprobada el 13 de septiembre de 2007, nos acercamos a este tema que significa un reto para la región. Pregunta. ¿Por qué los indígenas de América Latina han migrado desde sus territorios tradicionales a las ciudades? Respuesta. Las razones son muy variadas. En muchos casos migran por los mismos motivos que lo hacen todos los latinoamericanos. En las ciudades hay mayores oportunidades de empleo, de acceso a educación, salud y servicios básicos. En Perú, por ejemplo, un hogar indígena tiene un 37% más probabilidades de ser pobre si reside en zonas rurales. Pero las razones de más peso suelen ser el acceso a educación y salud. Si bien la escuela primaria experimentó una expansión transcendental la década pasada, persisten brechas significativas, especialmente a nivel de educación secundaria y terciaria. Asimismo, los servicios de salud en zonas rurales siguen teniendo deficiencias importantes. A veces estos servicios están presentes solo nominalmente o se prestan en condiciones que ponen barreras al acceso. Por otro lado, los territorios indígenas han estado en constante presión por la expansión de las fronteras agrícolas y de las industrias extractivas. Una quinta parte del Amazonas tiene potencial minero, por ejemplo, y el 20% de estas áreas de potencial explotación coinciden con territorios indígenas. Los conflictos internos también han afectado de manera desproporcionada a las comunidades indígenas rurales, en países como Guatemala, Colombia o Perú. Todos estos factores suman, y explican en parte por qué hoy alrededor del 50% de la población indígena de la región reside en zonas urbanas. En algunos países la proporción es mucho más grande. En Argentina, por ejemplo, la población indígena urbana ya supera el 80%. P. ¿Cuáles son los desafíos que deben afrontar los indígenas de América Latina que deciden migrar a las ciudades? R. La situación de los indígenas en las ciudades es paradójica, porque, si bien están generalmente mejor que en sus territorios de origen, también es cierto que se insertan en el entramado urbano en condiciones muy desventajosas. Sus conocimientos y tecnologías tradicionales suelen tener poco valor en el mercado laboral urbano, así que tienden a emplearse en trabajos mal pagados y del sector informal, con todo lo que eso implica en términos de seguridad laboral y económica. También, una vez en las ciudades, los indígenas suelen ser relegados a zonas inseguras, insalubres, con menores oportunidades laborales, peores servicios y expuestas a desastres naturales. La proporción de hogares indígenas viviendo en barrios marginales duplica la proporción de hogares no indígenas. Todo esto supone un gran reto para los gobiernos y agencias de cooperación, porque las políticas de inclusión y prestación de servicios diferenciados para la población indígena se diseñaron teniendo en mente comunidades rurales. La sola idea del indígena urbano, de hecho, reta nuestra representación colectiva de lo que es “ser indígena”. Sin embargo, el número de hogares indígenas viviendo en entornos urbanos va a seguir creciendo, a juzgar por la tendencia de las últimas décadas. Es decir, las ciudades ofrecen innumerables oportunidades para los indígenas, pero la contracara de estas migraciones es que los exponen a nuevas formas de exclusión y discriminación. La región tiene que hacer mayores esfuerzos para pensar en estrategias que permitan cerrar las brechas laborales, educativas o de acceso a vivienda, por ejemplo, sin que esto represente para ellos una renuncia a su identidad o su cultura. Un estudio del Banco Mundial, señala que el sentido de dignidad es fundamental para que las políticas de inclusión social tengan éxito. P. ¿Qué rol juega la mujer indígena en el escenario urbano? R. Fundamental. En muchos casos las mujeres son pioneras en los procesos de migración rural-urbano. La migración a las ciudades a veces es una oportunidad para liberarse de roles tradicionales y aumentar su independencia, si bien ellas enfrentan mayores retos que los hombres. Muy a menudo las mujeres indígenas no solo ganan menos que las mujeres no indígenas, sino que también ganan menos que los hombres indígenas. Se ha calculado que una indígena boliviana ganaba en promedio 60 por ciento menos que una no indígena por el mismo tipo de trabajo. No cabe duda de que son víctimas de doble discriminación, por su condición de indígena y de mujer. Pero, a pesar de estas brechas, el rol de las mujeres indígenas en entornos urbanos es central. Son portadoras de conocimientos, son las que saben de medicina tradicional, por ejemplo. También son el ancla de los niños con su propia cultura y sus lenguas. Son empresarias, combinando aspectos de sus economías tradicionales, como la solidaridad y el trueque, con aspectos de mercado. Pero tan importante como todo esto es su creciente participación en el espacio público, en la toma de decisiones a nivel local, nacional y regional. Un ejemplo notable es el de las Wayúu de la Guajira colombo-venezolana, que han ocupado cargos de gobierno, académicos y de todo tipo a ambos lados de la frontera. La mujer es el eje alrededor del cual giran todas las decisiones de la familia Wayúu, y esto evidentemente lo han llevado con ellas a ciudades como Riohacha o Maracaibo. P. ¿Cuáles podrían ser los aportes indígenas al desarrollo urbano? R. Muchos. Los indígenas traen consigo visiones diferentes de organización social, de ordenamiento del espacio, de relacionamiento con el ambiente, estrategias de contención, conocimientos médicos tradicionales, formas de participación política, propuestas arquitectónicas, lenguas, etc. Esta diversidad suma mucho a la resiliencia del entorno urbano. El Alto, en Bolivia, es un ejemplo conocido del potencial de la ciudad para expresar formas indígenas de organización y participación dentro del Estado. A través de las Juntas Vecinales, los Aymara no solo han liderado en la construcción y administración de su entorno urbano, sino que se han convertido en actores centrales de la política nacional. Otro ejemplo, menos conocido, está en las áreas metropolitanas de Buenos Aires y La Plata. Poca gente sabe que ahí se concentra la mayor parte de la población indígena argentina; aproximadamente una cuarta parte del total nacional. En La Plata, en concreto, hay una comunidad Nam Qom, en el barrio Islas Malvinas, que es un ejemplo tremendo de dignidad y lucha por mejorar su inclusión al entorno urbano. Con muy poco o ningún apoyo externo, esta comunidad ha construido sus propias viviendas, organizan el espacio comunal de acuerdo a sus visiones de solidaridad y convivencia, toman responsabilidad colectiva por la alimentación y el cuidado de sus niños, tienen iniciativas escolares y extra-escolares para preservar su lengua y su cultura, entre otras cosas. Ejemplos como este hay en toda Latinoamérica, pero han recibido poca atención hasta ahora, por lo que permanecen invisibilizados. Ese, precisamente, es el gran reto para su inclusión. No tenemos demasiado conocimiento de las necesidades u oportunidades de la población indígena en entornos urbanos, pues hasta hace muy poco este tema no estaba en la agenda de desarrollo de la región. El reporte Latinoamérica Indígena en el Siglo XXI,que lanzamos el año pasado sugiere precisamente que tenemos que empezar a pensar en la población indígena en términos de su heterogeneidad. Los modelos de desarrollo y los instrumentos analíticos que usamos hoy para abordar sus necesidades y sus reclamos son poco sensibles a la realidad de que la mitad de los indígenas de la región vive en entornos urbanos, así como al hecho de que existen múltiples dimensiones de exclusión que se superponen, pues no es lo mismo ser hombre indígena que ser mujer indígena, niño, anciano, etc. Lo que sí creo es que con la inclusión de los indígenas al desarrollo urbano ganamos todos. En algunas ciudades constituyen una proporción considerable, que tiene muchísimo que aportar a la economía local, a la toma de decisiones, a la búsqueda de soluciones a problemas críticos de nuestras ciudades, como el uso sustentable de los recursos o la participación ciudadana. La mayor riqueza de la región siempre ha estado en su diversidad, por lo que tiene sentido que esa heterogeneidad de visiones y propuestas se incorporen al desarrollo urbano de la región.

Una estrategia de educación financiera para las distintas etapas de la vida

En Colombia, 64% de las personas planifican sus gastos para menos de un mes o, peor aún, no cuentan con ningún plan para calcular el dinero que se van a gastar, de acuerdo con datos del Banco Mundial. El Gobierno de Colombia lanzó en junio 2017 la Es­trategia Nacional de Educación Económica y Financiera (ENEEF) orientada a mejorar la formación en dichas áreas que se ofrece a la población del país en las distintas etapas de la vida. Su objetivo eslograr que dicha educación llegue a todos los colombianos y facilite el cambio hacia un mayor crecimiento, capacidades y confianza en el uso de recursos económicos personales, de los negocios, de la economía del hogar y protegerse frente al fraude. La estrategia, que contó con el apoyo técnico del Banco Mundial y tuvo en cuenta las características del país y las buenas prácticas de la OCDE, priorizará sus esfuerzos en cinco segmentos poblacionales: educación formal —es decir niños, niñas y jóvenes—; población en etapa laboral activa; población vulnerable; microempresarios; y la previsión para el retiro y la protección de la vejez. Además, incorporará un sistema de monitoreo que permitirá evaluar el impacto y hacer seguimiento a las metas establecidas. El Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, aseguró que a través de esta estrategia los colombianos podrán tomar decisiones más informadas en el manejo de sus finanzas y protegerse frente al fraude y otros riesgos, además de contribuir así con la estabilidad económica del país. Esta iniciativa también ha puesto a disposición del público el primer portal web de educación económica y financiera del Gobierno http://www.pesospensados.gov.co/ a través del cual los colombianos podrán consultar y aprender sobre presupuesto, ahorro, crédito, seguros, pensiones, inversiones, productos y servicios, protección y prevención del riesgo, entre otros. Los contenidos y los ejercicios de la página han sido adaptados y enriquecidos con la experiencia de diferentes entidades que trabajan en el tema como son la Superintendencia Financiera de Colombia, el Fondo de Garantías de Instituciones Financieras(Fogafin), el Banco de la República, la Banca de las Oportunidades y Asobancaria. “Una estrategia nacional de EEF permitirá orientar y canalizar mejor la oferta de programas sobre educación financiera a los diferentes sectores de la sociedad. Asimismo, el crecimiento económico de un país trae consigo la necesidad de que los individuos sepan cómo manejar sus finanzas personales de tal manera que puedan beneficiarse de un sistema financiero más desarrollado”, dijo Issam Abousleiman, Gerente del Banco Mundial para Colombia. Beneficios para jóvenes y adultos Los estudiantes en etapa escolar pueden ser particularmente vulnerables en el momento de tomar sus primeras decisiones financieras. Por ello, es conveniente comenzar desde las aulas exponiendo los conceptos financieros de una manera cercana y práctica a los más jóvenes, mediante estrategias didácticas innovadoras. Cuanto más temprano los jóvenes puedan desarrollar habilidades financieras básicas, más probable será que al convertirse en adultos tomen decisiones financieras responsables. Pero la EEF no es solamente indispensable durante la niñez: en la etapa adulta igualmente permite a las personas alcanzar una mejor calidad de vida con base en los conocimientos, habilidades y confianza para administrar efectivamente sus finanzas, aprovechar las oportunidades de inversión, enfrentar mejor los riesgos y comprender la creciente variedad de productos y servicios financieros. Esta estrategia es un modelo que Colombia puede compartir con otros países de la región, pero para ello debe ser muy cuidadosa con su plan de articulación y ejecución. De esta forma, una mayor educación económica y financiera servirá de puente para facilitar la reducción de la pobreza y la desigualdad en el país.